martes, 13 de febrero de 2007

CRONICA DE LA MUERTE

Las costumbres y tradiciones funerarias en Antioquia, nos permiten hacer una lectura del entorno social la cual se encuentra circuscrita.
Desde los cementerios se nota la evolución socioeconómica y, más recientemente, de aspectos relacionados con la desadaptación social.

Las creencias y mitos referentes a la muerte mantienen en el tiempo la misma constante de misterio y de incógnitas sobre el más allá.
Con el narcotráfico se observaron fenómenos desafiantes e irreverentes por esos espacios y costumbres. La industrialización y la modernización introdujeron la comercialización de estos servicios, así como técnicas en el manejo, cremación de cadáveres y refinamiento en el protocolo fúnebre.

Los camposantos experimentaron cambios: la categorización de los mismos en cementerios de ricos y de pobres desapareció. Los de elite dieron cabida a cadáveres de jóvenes de otros niveles socioeconómicos y la práctica de la cremación dejó terrenos ociosos que se disputa el crecimiento urbano.

Durante la ceremonia religiosa o la inhumación del cuerpo se interpreta música popular, rock, salsa y hasta regatón que era de gusto del difunto.
Las tradiciones y costumbres funerarias en Medellín, entre los siglos XVIII XIX y de mediados del XX, se caracterizaron por finas costumbres muchas de ellas nacida del ceremonial y protocolo funerario de la vieja Europa medieval.

Antes que la Villa de la Candelaria tuviera cementerio, era costumbre enterrar los cuerpos a la entrada de los templos. Todavía puede observarse aquí en los primeros templos católicos las criptas y tumbas de los antiguos moradores.

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